
Hace ya algún tiempo, leí el cuento (metáfora mejor dicho) de un hombre sin sombra, en éste caso le vamos a denominar Marcos (debido a que no me acuerdo del nombre y la verdad ya ni sé si tenía).
Pues bien, resulta que Marcos nació con una determinada peculiaridad; no tenía sombra. Aunque se pusiera bajo el sol más radiante o le enfocaran con una linterna, nunca se veía reflectada su delgada figura en la pared ni en ninguna superficie. El pobre chaval recibió muchas críticas desde pequeño debido a éste hecho, la gente lo miraba mal, lo criticaba e incluso sus compañeros de clase le hacían un millón de malas-pasadas (sí, todos sabemos que los niños son muy crueles). La cuestión es que Marcos generó un fuerte trauma y un gran complejo, fuese donde fuese, siempre iba con la cabeza agachada y deprisa para que nadie pudiese darse cuenta de que no tenía sombra. El único momento del día donde Marcos se sentía a gusto era la noche, solía ir a pasear hasta altas horas de la madrugada, ya que en esos momentos no tenía ningún miedo. Entonces llego un día en que en uno de sus paseos se cruzó con una hermosa chica (sé lo que os estáis preguntando, yo también me lo pregunté; ¿Cómo podía ver si era hermosa si estaba a oscuras?), la cual con todo su desparpajo le empezó a hablar;
- ¿Cómo te llamas? - Le preguntó ella. Él se quedó atónito y no supo que responder. Nunca nadie se lo había preguntado, siempre le habían nombrado con el mote del "hombre sin sombra". Pero ella insistió: - ¿Como te llamas? Yo soy Aurora.
- Me llamo Marcos - dijo él con la voz temblante, después de un rato sin reaccionar y pensó que era una de las pocas veces que había dicho su nombre.
- Encantada de conocerte - Le contestó ella con una sonrisa que él recordaría por el resto de sus días.
A partir de ese momento empezaron a entablar conversación y se dieron cuenta de la cantidad de cosas en común. Y llego la hora de despedirse:
- Bueno Marcos, se ha hecho tarde, en mi casa estarán preocupados, que te parece si nos citamos otro día? - Marcos asintió la cabeza con una enorme sonrisa y con cara de bobo. - ¿Entonces té va bien mañana a las 22.00 debajo de la farola que se encuentra dos calles más abajo?
- ¡Sí! ¡no hay ningún problema, hasta mañana Aurora!
- ¡Hasta mañana Marcos!
Y mientras Marcos se iba yendo con la sonrisa de oreja a oreja, empezó a recordar un gran pequeño detalle; no tenía sombra y debajo de la farola ésto se iba a notar!
Marcos llego a casa, y aun que estaba contento de haber conocido Aurora, no podía pensar en el rechazo que recibiría de ella al saber que él no tenía sombra. Estuvo deliberando con sus pensamientos todo el día, y mientas se iba acercando al lugar de encuentro, empezó a pensar en la noche anterior, en lo maravillosamente bien que se lo había pasado y en lo especial que se había sentido. Llegó a la conclusión de que si Aurora lo rechazara, él no podría recordar nada bueno de aquel dulce recuerdo y quedaría como otro recuerdo doloroso de su vida. Así que dio la vuelta antes de que fuera demasiado tarde.
Mientras tanto, debajo de la farola se encontraba Aurora, triste, pues su cita no había venido. La luz de la farola no podía evitar reflejar su tristeza, sin pasar por alto un curioso detalle; Aurora tampoco tenía sombra.
FIN
Pues bien Bloggeros, espero que aprendáis las lecciones;
1. las personas que os quieren os querrán con vuestros defectos.
2. No dejéis de hacer las cosas por miedo a lo que vayan a pensar, puede que os perdáis la oportunidad de vuestra vida.
3. No permitáis que por culpa de las personas que os hicieron infelices un día, tengáis que vivir con temor e infelices por siempre.
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